
Hubo un momento en que nadie podía morir: Sísifo había encadenado a la Muerte en su sótano. Era el rey más astuto de Grecia y engañó a los dioses dos veces. Su castigo fue perfecto: contra una roca que siempre cae, la inteligencia no sirve de nada.

Hubo un momento en que nadie podía morir: Sísifo había encadenado a la Muerte en su sótano. Era el rey más astuto de Grecia y engañó a los dioses dos veces. Su castigo fue perfecto: contra una roca que siempre cae, la inteligencia no sirve de nada.

La palabra 'tantalizar' viene directamente de este mito. Tántalo fue el mortal más privilegiado de su tiempo — invitado a comer en la mesa de los dioses — y terminó condenado a la eternidad con agua hasta el mentón y frutos fuera de su alcance.

Agamenón volvió de Troya victorioso y lo mataron esa misma noche en la bañera. Sus hijos crecieron con una sola tarea: vengarlo. Pero vengar al padre significaba matar a la madre — el crimen que los dioses más perseguían.

Eurípides reescribió esta historia dos veces porque la primera versión era demasiado perturbadora para el público ateniense. La segunda ganó el primer premio en el concurso de tragedias del 428 a.C. Esta es la historia de Fedra y su hijastro.

La abandonaron en una montaña porque su padre quería un varón. Una osa la crió. Llegó a ser la cazadora más veloz de Grecia. Y al final lo perdió todo por tres manzanas de oro.

Pero para entender lo que hizo Medea hay que entender primero quién era y qué le hicieron. Porque esta historia no empieza con una mujer que enloquece sin razón aparente.

ODISEO — EL VIAJE DE REGRESO

TROYA — LA ILÍADA (PARTE 3)

Menis es una palabra que los griegos reservaban específicamente para la cólera de los dioses o para una furia humana de proporciones divinas, una furia que trasciende lo personal y se convierte en una fuerza que transforma el mundo alrededor de...