
La Guerra de Vietnam
El conflicto que dividió a Estados Unidos y devastó el sudeste asiático. De la Guerra Fría a las protestas masivas, exploramos cómo Vietnam se convirtió en símbolo de una era: napalm, la ofensiva del Tet, y una herida que marcó a toda una generación.

El 11 de junio de 1963, en plena avenida de Saigón, un monje budista de 66 años se sentó en posición de loto, sus compañeros lo rociaron con nafta, y él mismo encendió el fósforo. Las llamas lo envolvieron mientras permanecía inmóvil, sin emitir un solo sonido. La foto de ese momento dio la vuelta al mundo y se convirtió en uno de los símbolos más poderosos de protesta del siglo veinte. Ese monje, Thích Quảng Đức, no protestaba contra Estados Unidos, protestaba contra el gobierno títere que Estados Unidos estaba apoyando en Vietnam del Sur. Y esa imagen, brutal y devastadora, era apenas el comienzo de lo que sería la guerra más larga, más filmada y más cuestionada de la historia estadounidense.
Los orígenes del conflicto
La Guerra de Vietnam no empezó con Estados Unidos. Para entender cómo terminaron casi sesenta mil jóvenes norteamericanos muertos en la jungla del sudeste asiático, tenemos que retroceder bastante más. Vietnam había sido colonia francesa desde mediados del siglo diecinueve. Los franceses la llamaban Indochina Francesa, y la explotaron sin piedad durante décadas. Plantaciones de caucho, minas, arroz. La clásica historia colonial. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los japoneses invadieron el sudeste asiático, ocuparon Vietnam y echaron a los franceses. Fue en ese momento que apareció el tipo que iba a cambiar toda la historia del país.
Ho Chi Minh no era su nombre real. Era uno de los tantos alias que usó a lo largo de su vida. Nacido como Nguyen Sinh Cung en 1890, este tipo había viajado por todo el mundo trabajando en barcos, había vivido en París, en Londres, en Moscú. Se volvió comunista después de leer sobre Lenin y quedó convencido de que el marxismo era el camino para liberar a su país del colonialismo. En 1941, en plena ocupación japonesa, fundó el Viet Minh, un movimiento de resistencia que luchaba tanto contra los japoneses como contra cualquiera que quisiera seguir dominando Vietnam.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial en 1945, Ho Chi Minh aprovechó el vacío de poder y declaró la independencia de Vietnam. Incluso citó la Declaración de Independencia estadounidense en su discurso, pensando que Estados Unidos, que acababa de pelear contra el colonialismo japonés, apoyaría la independencia vietnamita. Error garrafal. Los franceses querían recuperar su colonia, y Estados Unidos, en plena Guerra Fría, no iba a apoyar a un comunista, por más que hablara de Jefferson.
La Primera Guerra de Indochina
Así empezó la Primera Guerra de Indochina, entre 1946 y 1954. Los franceses intentaron recuperar el control, pero el Viet Minh les hizo la vida imposible. Combate de guerrillas, emboscadas, conocimiento del terreno. Los franceses nunca pudieron con ellos. La batalla decisiva fue Dien Bien Phu en 1954, donde el Viet Minh rodeó y aplastó completamente a las fuerzas francesas. Fue una humillación total. Francia tuvo que admitir la derrota y sentarse a negociar.
En la Conferencia de Ginebra de 1954 se decidió dividir Vietnam temporalmente por el paralelo diecisiete. Vietnam del Norte quedaría bajo Ho Chi Minh y su gobierno comunista, Vietnam del Sur tendría un gobierno no comunista. La idea era que en 1956 habría elecciones en todo el país para reunificarlo. Pero esas elecciones nunca se hicieron. ¿Por qué? Porque todos sabían que Ho Chi Minh las iba a ganar por paliza. Era un héroe de la independencia, tenía apoyo popular masivo. Estados Unidos no podía permitir que todo Vietnam se volviera comunista. Entonces, en vez de elecciones, apoyaron un gobierno títere en el sur liderado por Ngo Dinh Diem.
El régimen de Diem y el nacimiento del Viet Cong
Diem era católico en un país mayoritariamente budista, era autoritario, corrupto, y odiado por gran parte de la población. Su gobierno era un desastre. Perseguía budistas, reprimía cualquier oposición, ponía a su familia en todos los puestos de poder. Su hermano controlaba la policía secreta, su cuñada era una fanática religiosa que prohibió el divorcio, la prostitución y hasta el baile. La gente empezó a llamarla la Dragona. El régimen de Diem era tan impopular que nació una nueva insurgencia en el sur, el Viet Cong, guerrilleros comunistas que querían unificar Vietnam bajo el gobierno de Ho Chi Minh.
Estados Unidos empezó a enviar asesores militares a Vietnam del Sur a fines de los cincuenta. Al principio eran solo unos cientos. La idea era entrenar al ejército survietnamita para que pudiera defenderse solo. Pero el problema era que ese ejército no tenía motivación. Estaban peleando para defender un gobierno corrupto que nadie quería, mientras que el Viet Cong peleaba por una causa que veía como justa, la reunificación del país. La balanza estaba totalmente desequilibrada.
En 1963, cuando Diem empezó a reprimir violentamente a los budistas, fue ahí que el monje Thích Quảng Đức se inmoló. Esa imagen conmocionó al mundo. Estados Unidos se dio cuenta de que Diem era insostenible. La CIA dio el visto bueno para un golpe de estado, y en noviembre de 1963, militares survietnamitas derrocaron y asesinaron a Diem. Tres semanas después, el presidente Kennedy fue asesinado en Dallas. Lyndon Johnson asumió la presidencia heredando un desastre en Vietnam que estaba a punto de explotar.
La escalada estadounidense
Johnson no quería una guerra en Vietnam. Tenía planes ambiciosos de reformas sociales en Estados Unidos, la Gran Sociedad, quería pasar a la historia como el presidente que terminó con la pobreza y la segregación racial. Pero también estaba aterrorizado de ser el presidente que perdió Vietnam ante el comunismo. En plena Guerra Fría, con la teoría del dominó en boca de todos, perder Vietnam significaba que toda el sudeste asiático caería como fichas de dominó. Entonces Johnson tomó la decisión que cambiaría todo.
En agosto de 1964, supuestamente dos barcos estadounidenses fueron atacados por lanchas torpederas norvietnamitas en el Golfo de Tonkin. Digo supuestamente porque el segundo ataque probablemente nunca ocurrió. Fue confusión, nervios, radar que detectaba olas. Pero Johnson usó ese incidente para pedirle al Congreso autorización para usar la fuerza militar en Vietnam. El Congreso aprobó la Resolución del Golfo de Tonkin casi por unanimidad. Johnson tenía carta blanca para hacer lo que quisiera en Vietnam.
En marzo de 1965 llegaron los primeros marines estadounidenses a Da Nang. Tres mil quinientos tipos que supuestamente solo iban a proteger la base aérea. Pero de ahí en adelante fue una escalada imparable. A fines de 1965 había doscientos mil soldados estadounidenses en Vietnam. En 1968 eran más de quinientos mil. La guerra que nadie quería admitir que era una guerra se había convertido en el conflicto más grande desde Corea.
La guerra de desgaste
La estrategia estadounidense era lo que llamaban guerra de desgaste. La idea era matar tantos soldados enemigos que eventualmente Vietnam del Norte no tuviera más hombres para pelear. Contaban cadáveres, literalmente. El body count se convirtió en la métrica del éxito. Todos los días los militares reportaban cuántos enemigos habían matado. El problema era que Vietnam del Norte tenía millones de personas dispuestas a pelear, y cada vez que los estadounidenses mataban civiles en bombardeos o en operaciones militares, creaban más guerrilleros Viet Cong.
Los soldados estadounidenses se enfrentaban a un enemigo que no peleaba como ellos esperaban. No había líneas de frente, no había grandes batallas. El Viet Cong usaba tácticas de guerrilla, túneles, trampas, emboscadas. Se mezclaban con la población civil. Un campesino podía ser un guerrillero de noche. Los soldados estadounidenses nunca sabían quién era el enemigo. La paranoia era constante. Y la jungla era un infierno, calor insoportable, lluvias torrenciales, insectos, enfermedades.
La edad promedio de los soldados estadounidenses en Vietnam era diecinueve años. Pibes. La mayoría venía de familias pobres, muchos se alistaban porque no tenían otra opción económica. Llegaban a Vietnam sin entender realmente por qué estaban ahí. Les habían hablado del comunismo, del peligro rojo, pero cuando estaban en la jungla sudando y con miedo, todo eso sonaba abstracto y lejano. Lo único concreto era sobrevivir.
Los bombardeos y la brutalidad
Estados Unidos bombardeó Vietnam del Norte en una campaña masiva llamada Operación Rolling Thunder. Entre 1965 y 1968 lanzaron más bombas sobre Vietnam que todas las bombas lanzadas en la Segunda Guerra Mundial. Fábricas, puentes, carreteras, todo. La idea era destruir la capacidad de Vietnam del Norte para apoyar al Viet Cong. Pero no funcionó. Los norvietnamitas reconstruían todo de noche, recibían ayuda de la Unión Soviética y China, y seguían mandando tropas y suministros al sur por la Ruta Ho Chi Minh, una red de caminos y senderos a través de Laos y Camboya.
La guerra se volvió brutal. Los estadounidenses usaron napalm, bombas incendiarias que pegaban a la piel y quemaban hasta los huesos. Usaron Agente Naranja, un herbicida para deforestar la jungla y dejar al Viet Cong sin cobertura. Ese químico causó cáncer y malformaciones genéticas que siguen afectando a vietnamitas hasta el día de hoy. Las atrocidades no eran solo estadounidenses. El Viet Cong ejecutaba a funcionarios del gobierno survietnamita, colocaba minas que mataban civiles, usaba a la población como escudo humano. Era una guerra sucia de todos lados.
La Masacre de My Lai
Uno de los momentos más oscuros fue la Masacre de My Lai en marzo de 1968. Una compañía estadounidense entró a una aldea buscando guerrilleros Viet Cong y terminó masacrando a más de quinientos civiles desarmados, ancianos, mujeres, niños. Los soldados violaron mujeres, quemaron casas, mataron ganado. Fue un horror absoluto. Y lo habrían encubierto exitosamente si no fuera porque un soldado, Hugh Thompson, un piloto de helicóptero que vio la masacre desde el aire, se puso entre los civiles y sus propios compañeros, amenazó con dispararles si seguían matando, y después denunció todo cuando volvió a la base. La historia salió a la luz un año después y fue un escándalo gigantesco.
La Ofensiva del Tet
Pero el punto de inflexión de toda la guerra fue la Ofensiva del Tet en enero de 1968. El Tet era el año nuevo lunar vietnamita, la fiesta más importante del país. Había un alto el fuego acordado para la celebración. Pero el Viet Cong y el ejército norvietnamita lanzaron una ofensiva sorpresa coordinada atacando simultáneamente más de cien ciudades y bases militares en todo Vietnam del Sur. Hasta atacaron la embajada estadounidense en Saigón. Los estadounidenses se quedaron helados. Les habían dicho que estaban ganando la guerra, que el enemigo estaba debilitado, y de repente los tipos lanzaban el ataque más grande del conflicto.
Militarmente, la Ofensiva del Tet fue un fracaso para Vietnam del Norte. Los estadounidenses y survietnamitas repelieron los ataques, mataron miles de guerrilleros Viet Cong. Pero en términos de relaciones públicas, fue una victoria total para el norte. Los estadounidenses vieron en sus televisores que la guerra estaba lejos de terminar. El periodista más confiable de Estados Unidos, Walter Cronkite, fue a Vietnam después del Tet y volvió diciendo que la guerra era imposible de ganar. Cuando Johnson vio ese reporte, supuestamente dijo: si perdí a Cronkite, perdí al país.
El movimiento antiguerra
El movimiento antiguerra en Estados Unidos explotó después del Tet. Había empezado tímidamente a mediados de los sesenta, con estudiantes universitarios y activistas pacifistas. Pero después del Tet se volvió masivo. Miles de jóvenes quemaban sus tarjetas de reclutamiento. Las protestas eran constantes. Familias se peleaban en la mesa. Padres que habían peleado en la Segunda Guerra Mundial no entendían por qué sus hijos se negaban a ir a Vietnam. La guerra se había vuelto increíblemente impopular. Los soldados que volvían de Vietnam no eran recibidos como héroes, eran escupidos, insultados, tratados como villanos.
Johnson decidió no presentarse a la reelección en 1968. Estaba destruido, sabía que la guerra lo había arruinado. Richard Nixon ganó las elecciones prometiendo un plan secreto para terminar la guerra. El plan resultó ser vietnamización, entrenar mejor al ejército survietnamita para que pudiera pelear solo mientras Estados Unidos se retiraba gradualmente. El problema era que el ejército survietnamita seguía siendo un desastre corrupto e ineficiente.
La expansión secreta y Kent State
Nixon también decidió expandir la guerra bombardeando Camboya y Laos, donde estaba la Ruta Ho Chi Minh. Esos bombardeos eran secretos, el Congreso no los había autorizado. Cuando la noticia se filtró en 1970, las protestas explotaron. En la Universidad Estatal de Kent en Ohio, la Guardia Nacional disparó contra estudiantes que protestaban, matando a cuatro de ellos. La imagen de una chica arrodillada junto al cuerpo de un estudiante muerto, gritando horrorizada, se volvió otro símbolo devastador de esa era.
En 1971 apareció Daniel Ellsberg, un analista militar que había trabajado en el Pentágono. Ellsberg filtró al New York Times un informe secreto llamado los Papeles del Pentágono. Ese informe mostraba que el gobierno estadounidense había mentido sistemáticamente sobre la guerra desde el principio. Sabían que no podían ganarla pero seguían mandando muchachos a morir. El escándalo fue enorme. La confianza en el gobierno se desplomó.
El final de la guerra
Las negociaciones de paz empezaron en París en 1968 pero se estancaron durante años. Vietnam del Norte no iba a aceptar nada menos que la reunificación del país bajo su gobierno. Estados Unidos no iba a abandonar a Vietnam del Sur. En diciembre de 1972, desesperado por forzar un acuerdo, Nixon ordenó los bombardeos más intensos de toda la guerra sobre Hanói, la capital de Vietnam del Norte. Fue brutal, bombardearon hospitales, barrios residenciales, todo. El mundo condenó a Estados Unidos.
Finalmente, en enero de 1973, se firmaron los Acuerdos de Paz de París. Estados Unidos se retiraría de Vietnam, habría un alto el fuego, y se dejaría la cuestión de la reunificación para resolverla más adelante. Era básicamente una capitulación disfrazada. Nixon vendió el acuerdo como paz con honor. Pero todos sabían la verdad. Estados Unidos estaba huyendo.
Las últimas tropas estadounidenses salieron de Vietnam en marzo de 1973. Pero la guerra continuó entre Vietnam del Norte y del Sur. Sin apoyo estadounidense, el ejército survietnamita colapsó rápidamente. En abril de 1975, las tropas norvietnamitas rodearon Saigón. El embajador estadounidense ordenó la evacuación de emergencia. Las escenas fueron caóticas. Helicópteros despegando desde el techo de la embajada, gente colgándose de los patines tratando de escapar. El treinta de abril de 1975, un tanque norvietnamita derribó las puertas del palacio presidencial en Saigón. Vietnam estaba reunificado bajo gobierno comunista.
El costo humano
La guerra había durado casi veinte años si contamos desde el inicio del involucramiento estadounidense. Murieron casi sesenta mil soldados estadounidenses. Otros trescientos mil quedaron heridos. Pero las cifras vietnamitas son devastadoras. Se estima que murieron entre dos y tres millones de vietnamitas, entre soldados y civiles. Millones más quedaron heridos, mutilados, envenenados por el Agente Naranja. El país quedó destruido, la economía arrasada, ciudades en ruinas.
La ironía del presente
Vietnam siguió siendo un país comunista de partido único hasta el día de hoy. Pero acá viene lo irónico. Toda esa teoría del dominó, todo ese miedo de que el sudeste asiático cayera ante el comunismo, no se cumplió. Camboya y Laos se volvieron comunistas, pero Tailandia, Malasia, Indonesia, Filipinas, todos siguieron con sistemas capitalistas. Y más irónico todavía, Vietnam hoy tiene una economía de mercado, invita inversión extranjera, y es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Las empresas estadounidenses tienen fábricas en Vietnam. Los turistas estadounidenses visitan el país.
Para Estados Unidos, Vietnam fue una herida que tardó décadas en sanar. Los veteranos volvieron con trauma psicológico severo, estrés postraumático, adicciones. Muchos terminaron sin casa, abandonados por el gobierno que los había mandado a pelear. El país quedó dividido, desconfiado de sus instituciones, escéptico de la guerra. Desde Vietnam, cada vez que Estados Unidos considera una intervención militar, alguien pregunta: ¿va a ser otro Vietnam?
La primera guerra televisada
Hay una cosa que diferencia a Vietnam de todas las guerras anteriores. Fue la primera guerra televisada. Los periodistas tenían acceso casi sin restricciones. Todas las noches los estadounidenses veían en sus casas imágenes de la guerra, cuerpos, heridos, aldeas quemadas. Esa cobertura cambió la opinión pública. Después de Vietnam, los militares estadounidenses nunca más dieron ese nivel de acceso a la prensa. En las guerras posteriores, Irak, Afganistán, había periodistas empotrados con las tropas, pero todo estaba mucho más controlado.
También fue la guerra que dividió a una generación. Los que iban a pelear eran principalmente tipos de clase trabajadora, pobres, muchos afroamericanos y latinos. Los estudiantes universitarios de clase media podían conseguir aplazamientos del reclutamiento. Había una injusticia brutal en quién peleaba y quién se quedaba en casa. Muhammad Ali, el campeón de boxeo, se negó a ir a Vietnam diciendo que ningún vietcong lo había llamado negro, le quitaron el título y lo condenaron. Se convirtió en un héroe del movimiento antiguerra.
La música de esa época refleja todo. Canciones de protesta, canciones sobre soldados perdidos, sobre el sinsentido de la guerra. Fortunate Son de Creedence Clearwater Revival, Gimme Shelter de los Rolling Stones, For What It's Worth de Buffalo Springfield. Toda esa música captura la angustia y la rabia de una generación que veía cómo sus amigos morían en una guerra que no entendían.
Lecciones de Vietnam
Lo que más me impacta de la Guerra de Vietnam es la cantidad de decisiones equivocadas, una tras otra, que llevaron al desastre. Empezó con subestimar la voluntad de independencia de los vietnamitas. Siguió con apoyar dictadores corruptos porque eran anticomunistas. Continuó con mentiras sistemáticas al pueblo estadounidense sobre cómo iba la guerra. Y terminó con la arrogancia de pensar que el poder militar superior siempre gana, ignorando que la voluntad política y el apoyo popular son mucho más importantes.
Ho Chi Minh murió en 1969, seis años antes del final de la guerra. No llegó a ver la victoria. Pero su legado es inmenso en Vietnam. Saigón fue renombrada Ciudad Ho Chi Minh. Su cuerpo está embalsamado en un mausoleo en Hanói, donde la gente hace fila para verlo. Para los vietnamitas es el padre de la patria, el libertador. Para los estadounidenses sigue siendo una figura complicada, el enemigo que los venció.
Vietnam nos deja lecciones importantes. La primera es que no podés ganar una guerra si no entendés por qué está peleando el otro lado. Estados Unidos vio Vietnam como un conflicto de la Guerra Fría, comunismo contra capitalismo. Pero para los vietnamitas era una guerra de independencia nacional, la continuación de una lucha contra invasores extranjeros que venían dando durante siglos. La segunda lección es sobre la verdad. Los gobiernos de Johnson y Nixon mintieron constantemente. Dijeron que estaban ganando cuando estaban perdiendo. Cuando la verdad salió, con los Papeles del Pentágono y la cobertura televisiva, la confianza del pueblo estadounidense en su gobierno quedó destrozada. Esa desconfianza persiste hasta hoy. Y finalmente, Vietnam nos recuerda que los efectos de una guerra no terminan cuando termina el conflicto. Los veteranos siguieron sufriendo décadas después. En Vietnam, las bombas sin explotar siguen matando gente. Los efectos del Agente Naranja siguen causando malformaciones en bebés. La guerra terminó hace casi cincuenta años, pero sus consecuencias siguen presentes.



